Historia

Desde siempre los peregrinos sintieron la necesidad de viajar identificados como ​peregrinos de Santiago.

Esta condición les daba privilegios que otros caminantes no tenían, la concha de vieira, también llamada venera, fué su primer identificativo, a partir del siglo XIII se empezaron a utilizar las "cartas probatorias", ​precursoras de la actual ​Credencial

En la actualidad los peregrinos viajan con la Credencial que es un documento al estilo de pasaporte desplegable de varias páginas donde los peregrinos van recogiendo los sellos de los albergues, templos y otros establecimientos de los pueblos por los que pasan. ​Es necesaria su exhibición para tener derecho a utilizar los albergues normalmente públicos que hay a lo largo del camino.

En ella se debe recoger al menos dos sellos por jornada de al menos los últimos cien kilómetros si se hace el camino a pié, y doscientos kilómetros si se viaja a caballo o en bicicleta.

Este es un requisito indispensable si se quiere obtener La Compostela al final del viaje.

La Compostela es una acreditación a modo de diploma que expiden las autoridades religiosas que te acreditan como peregrino del Camino de Santiago Apóstol.